La plegaria

 
«Elevo una plegaria a la oscuridad divina, esperando que él jamás pueda tocar mi vida».

Esta perdido;
su mente, en un mar de egoísmo y soberbia ha sumergido.
Intenta atacarme; se ha confundido.
No puede matarme, ni tan siquiera tocarme…

Que no se cruce en mi camino:
mi senda para él es muerte.
Que jamás se enfrente conmigo
porque la fuerza de mi voz
lo aniquilará para siempre.

Que no mire mi cara:
mi mirada le arrebatará el alma
y mis lágrimas derramadas
teñirán de dolor su calma.

Que no me hable:
de mi saldrán palabras para maldecirle;
mi boca sólo hilara frases
que como espinas agudas buscarán herirle.

Que no se meta con los míos
porque hasta mi sangre voy a usar para cuidarlos
y si tengo que dejarlo en su tumba tendido,
mi consciencia no va a dudarlo.

Que no toque al que yo elegí para ser mi guardián
o mi ira completa, en su contra voy a desatar:
mis propias manos su cuello rodearán;
su vida no voy a cortar,
pero su completa existencia voy a secar…
 
Morgan Le Sorcier. 21-01-10

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