Siempre estaré aquí, contigo

  
«Tú me diste todo el amor que necesitaba para ser feliz, antes de morir».

Detrás de esta profunda tristeza
tengo la alegría más grande que jamás existió.
Si la muerte decide llevarme hoy,
iré conforme porque, por primera vez, estuve vivo.
Mi llanto cae en una lluvia sin fin;
cada lágrima es un recuerdo hermoso
que grita porque no volverá a ocurrir,
pero yo los guardaré en un lugar especial de mi alma,
donde vivirán por la eternidad,
lejos del dolor.

Si ya no me amas,
no te podías quedar
como un prisionero, como un ave enjaulada.
Siempre serás mi gran amor en la eternidad
y mi mayor alegría será verte feliz.
Siempre estaré aquí, contigo.

Quizá, algún día, nos volvamos a encontrar
en el inicio del tiempo.
Las puertas de mi alma no se cerrarán.
Siempre estaré aquí, contigo;
siente mi abrazo y mi corazón latiendo.
Ahora, seca tus lágrimas
porque ninguno de los dos morirá,
no moriremos por esto.
Verás que, un día, alguien
volverá a encender el fuego de tu amor.

Gracias por hacerme reír de verdad
y devolverme el hambre.
Gracias por sanar mis heridas
y hacerme olvidar.
Gracias por tu paciencia
y por ayudarme, cada vez que caí, a levantar.

Cuando te sientas triste,
recuerda los nombres de las cosas
que solo tú y yo conocemos.
Recuerda las sombras chinescas
o la SIPnosis de la tele.
Recuerda el vuelo de los gatos
o los chistes de peta-zeta.
Recuerda los nombres
de las artistas en versión pobla
y ríe.

Recuerda la lengüita de Morvidra,
el Ru de Selene y el spa de Beth,
la compañía de Lassie y a la diabólica Tuka.
Recuerda todas las veces que nos dijeron NO,
pero también recuerda que lo vivimos juntos
y no llores.

Prometo que estaré bien, que intentaré ser feliz.
Prometo que guardaré, como el tesoro más valioso,
todos nuestros recuerdos juntos.
Prometo que no te olvidaré
y siempre estaré aquí, contigo…
Seré el mejor de los amigos;
siempre podrás confiar en mí y te daré consejo,
secaré tus lagrimas cuando no encuentres consuelo.
Promete que intentarás ser feliz
porque mi corazón no podría verte sufrir.
  
Para Alexis Alvarado con todo mi amor y cariño.
  
Morgan Le Sorcier. 14-07-18

Selene

  
Al principio, intenté mirar al costado
y hacer como que nada pasaba,
pero fue inevitable, tuve que hacer mi parte
y entre mis brazos tomarte
solo para descubrir que todo parecía irremediable.

Tu vejes, tus dientes, tu mandíbula paralizada,
tu delgadez y tus ojos que no podían ver.
El temblor de tu cuerpo abatido por el hambre,
tu pelaje deteriorado, invadido de migaja,
pero a pesar de todo, siempre ronroneabas.

Pensé que no había vuelta, que debía ser una muerte digna.
Así llegamos al lugar donde se abrió una esperanza.
La tomamos y comenzamos la batalla.
Fue un camino largo con altos y bajos.
Fue un aprendizaje grandioso y constante.

Te entregué todo el amor que pude porque
tú me recordaste qué es lo único que adormece mi dolor.
Siempre quise entender lo que pasaba en tu mente.
Si tus largos sueños eran, para ti, una realidad
y este mundo solo una pausa a la que venías a veces.

Siempre quise saber si alguna vez pudiste ver el mundo
como lo vemos y si tus sueños trataban de eso.
Nunca sabré el porqué de tu sufrimiento
y por qué tenías pesadillas de las que despertabas
entre gritos y con llanto en tus desgastados ojos.

Tú encendiste mi instinto paterno.
Aún recuerdo, repaso una y otra vez en mi mente
tus ronroneos de ternura, tu estremecimiento,
y tus acomodos para calzar en mi brazo
o quedar pegada al calor de mi cuerpo.

Ahora, se siente un vacío tremendo en la casa,
te extraño tanto.
Sé que fueron solo unos meses.
El miedo estuvo en mí desde siempre,
pero la ilusión de que fuera eterno me hacía sentir calma.

Esta era la misión y se cumplió.
No me quedo con deudas pendientes, pero me gustaría
volver a tenerte entre mis brazos.
Selene, luz tenue y melancólica de la luna,
mi pequeña, me haces tanta falta… que mis palabras no alcanzan.
  
  
  
  
Morgan Le Sorcier. 12-05-18

Atrapado

  
Una noche tranquila y silente,
respiré profundo la niebla densa
para calmar el dolor intenso
y volver a conectar con mi subconsciente.

Descubrí la causa de mi derrumbe permanente al vacío
y es que todo este tiempo me he mentido:
Dije que todo estaba bien, que todo estaba superado
y lo repetí tantas veces, que es lo único que ya no recuerdo.

Entendí que, cada vez que decaigo,
me atrapa la tristeza y la desesperación,
porque él me está mirando
y cubre todo el cielo con su abrumadora obsesión.

Su rostro siempre está sobre mí, vigilándome
y encerrándome con sus brazos, no me deja ir.
Cada vez que caigo, caigo a su jaula y no puedo salir.

Toda mi vida está marcada por él.
El que me despertó de la infancia.
El que despertó mi mente, para nunca volver a dormir.

Recordar todo con tantos detalles, con tanta lucidez
y no poder olvidar; como olvidan los demás,
esta sensación de haber vivido más de la cuenta;
se ha vuelto una tortura, de la que… quiero escapar.

A veces, trato de imaginar cómo sería mi vida
si esto nunca hubiera pasado, si fuera alguien normal
solo por unos minutos o mejor una eternidad.
Se bien que nunca será.

El agua tibia de esta lluvia aún caía sobre mí.
El respirar se hizo difícil.
Sentí que mi alma se destruía, mientras caían las lágrimas.
Todo fue una mentira, yo me mentí.

Ya no tenía nada, me sentí vacío
y no podía parar este lamento amargo.
Como gritos en la eternidad que nadie puede escuchar,
se remecía mi cuerpo, sin parar.

Los días siguientes fueron irreales y difíciles.
Intentaba manejar todo lo que estaba pasando.
Sentía que, en cualquier momento, perdería el control de mis sentidos.
  
Hasta que llegaste tú, Selene…
  
Morgan Le Sorcier. 12-05-18

Rendido

  
Parece una eternidad.
Mi mente, convulsionada, hiere y se sumerge; se pierde
y me vuelve cada vez más anormal.
Intento sanar, pero el daño es tan profundo que no tiene cura, sin importar cuánto lo intente.

Yo ensombrezco todo lo que me rodea.
No tengo a dónde ir para descansar del dolor, para olvidar.
Intenté encajar en algún lugar y fallé una y otra vez,
por eso, hoy me rindo.

No volveré a intentar pertenecer a nada.
Hoy he vuelto a abrazar la hermosa soledad,
donde no tengo que lidiar con tus monstruos;
se supone que yo soy el anormal…

No intentaré volver a hacerte reír
solo para recibir miradas de desprecio.
No volveré a decir locuras, como si el mundo fuera un juego,
para romper tu burbuja de ego; solo sigue en tu sueño.

Mi alma tiene cientos de heridas.
Trato de reconstruir sobre ruinas y me derrumbo todos los días,
aun así, intenté entregar lo mejor de mí.
¿Intentaste darme algo mejor que tu apatía?

He bajado lentamente los brazos.
Las mismas batallas viejas, no seguiré peleando.
Me rindo y me deja de importar
el acaecer de la soledad.
  
Morgan Le Sorcier. 28-02-18

Todo lo que ha muerto en mí

  
La melodía en el fondo de esta pequeña casa
ocupa los espacios vacíos que van quedando en mi alma.
Es lo único que desborda mi llanto,
mientras dolorosamente, mi corazón se va agrietando;
de mi lado, te están llevando.

Mi alma está marchita desde antes de florecer
y de alguna manera me acostumbré,
pero tú llegaste a despertarme (ya no sentía).
Durante tanta soledad, fuiste mi única compañía.
Durante tanta desolación, mi única alegría.

El bello anaranjado del cielo
que antes me hacía feliz y esperaba con ansias,
cuando —por las tardes— se escondía el sol tras el cerro,
ya no me cubre con su paz cálida
porque lentamente, al descanso eterno, te estás yendo.

Me perdí de este mundo por la profunda tristeza.
Las noches dejaron de ser eternas en vela
para descansar en sueños imposibles,
donde cada día, de distinta manera,
estás de nuevo conmigo, pero vuelves a irte.

Lloré lágrimas de sangre sobre tu cuerpo sin vida
durante largos años en tan solo un día
y me ahogué en un mar amargo de tranquilidad inerte;
gota a gota, día a día, estoy soñando despierto con verte
solo una vez más como cuando, entre mis brazos, dormías.

Contigo, desde las sobras, tuve mis primeros anhelos
y gracias a tu fuerza, casi todos se cumplieron.
Me haces tanta falta, te extraño tanto,
que cada vez que te encuentro en mis recuerdos,
no puedo evitar romper en llanto.

Me dejaste en buena compañía; nunca fui tan feliz.
Te debo todo, incluso la vida
y espero volver a abrazarte fuerte un día
porque me falta la mitad del alma sin ti.
Pequeña Lassie, eres todo lo que ha muerto en mí…
  
  
  
  
Ilustración por Javi Ossmay. 16-08-17
  
  
Morgan Le Sorcier. 19-01-16